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Consejos nutricionales y deportivos para Navidad

Disfrutar de la Navidad sin descuidar la salud es posible

La Navidad es una época marcada por celebraciones, encuentros sociales y comidas especiales que, en muchos casos, se asocian a excesos alimentarios y abandono de los hábitos saludables. Cada año se repite el mismo mensaje: durante estas fechas se pueden ganar entre dos y tres kilos. Sin embargo, más allá de titulares alarmistas y de la abundante desinformación que circula por internet, la clave está en mantener el equilibrio.

Entender las navidades como una época más del año, y no como un periodo de descontrol, es el primer paso para cuidar la salud sin renunciar al disfrute. Debemos pasar las fiestas sin remordimientos y cuidando de nuestra salud, sin llevarnos por los excesos. También hay días “normales” donde debemos consumir más verduras, frutas y hortalizas, para que nuestra alimentación sea más hipocalórica.

Alimentación consciente durante las celebraciones

Uno de los errores más frecuentes es llegar a las comidas navideñas con un hambre excesiva tras haber comido poco durante el día. Este hábito suele provocar ingestas mayores de las necesarias. Mantener comidas regulares ayuda a controlar el apetito y favorece decisiones más saludables.

Optar por raciones más pequeñas permite disfrutar de una mayor variedad de platos sin excederse. Incluir verduras y hortalizas tanto en entrantes como en guarniciones aporta fibra, aumenta la saciedad y mejora la digestión. En cuanto a las bebidas, el consumo de alcohol y refrescos debe moderarse, ya que aportan un alto contenido calórico. Beber agua de forma habitual, incluso antes de las comidas, favorece la hidratación y ayuda a controlar la cantidad ingerida.

Los postres pueden seguir formando parte de las celebraciones si se eligen opciones más ligeras, como fruta fresca, que resulta más digestiva y refrescante.

Compensar con equilibrio, no con restricciones

Tras una comida copiosa, no es aconsejable saltarse la siguiente ingesta. Una cena ligera basada en verduras y proteínas magras, como pescado a la plancha o una sopa suave, ayuda al organismo a recuperar el equilibrio. El descanso también juega un papel fundamental: dormir al menos ocho horas contribuye a regular el apetito y reduce la tendencia a elegir alimentos poco saludables.

La actividad física sigue siendo esencial durante las fiestas. Caminar al menos treinta minutos al día es suficiente para activar el metabolismo, facilitar la digestión y mantener un nivel adecuado de gasto energético.

Por último, gestionar las sobras de forma inteligente, congelándolas y consumiéndolas de manera moderada en semanas posteriores, evita prolongar los excesos innecesariamente.

Tras las fiestas, no es momento de recurrir a dietas milagro, sino de retomar una alimentación equilibrada y sostenible que incluya todos los grupos de alimentos.

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